martes, 18 de noviembre de 2008

tapas y gran hermano

Ahora vuelvo a casa, del concurso de tapas. Un lujo tener la posibilidad de asistir a ver y probar como 60 bares en Huesca compiten por tener la mejor tapa. Unos con más esmero que otros. Siempre un placer para el paladar, y una posibilidad de probar cosas distintas a la típica gamba en gabardina con el aceitazo incluido. He probado huevos fritos en cama de patatas fritas, tal vez mi debilidad, como la de tanta gente. Hoy era el tercer día de tapas para mi. Me encanta comer lo que me gusta. Encontrar una buena conversación. Hoy era un día difícil para quien nos acompañaba y el pasar el trago acompañada y con amor, siempre ayuda. Y luego llegar a casa con la tripa llena de buena comida, como ayer. Pero hoy era distinto, la magia de ayer nos la hizo no tener compañía. Que tampoco viene mal dejar a un lado tanto romanticismo y rebozarlo en algo de realidad. Una vez en casa, cada uno con lo que nos gusta, para no cansarnos el uno del otro. Y a mi me esperaba Gran Hermano. El gran reality con la Milà de protagonista y hoy la duda, ¿se irá Iván por fin a la calle?. Pues no ha sido él. Una pena la verdad, pero este es el contexto que nos rodea. Aunque me encanta Gran Hermano, prefiero irme de tapas.

sábado, 15 de noviembre de 2008

otoño

Buenisimas de nuevo, después del abandono hay que volver. Ha sido un mes intenso, lleno de reencuentros. Reencuentro con la vida y la muerte, con la danza, con el orden, con las buenas costumbres... el otoño siempre renueva. Da nuevos frutos y te apetece recogerlos. Te apetece volver a cultivar las cosas que te ayudaron el otoño pasado y otros otoños. Esta semana he vuelto a redireccionar mis intenciones, he vuelto a darle vida a la personita que esta dentro de mi y he vuelto a echar fuera a la personaza que me oscurece. Me he limpiado limpiando y ordenando. He pensado en como volver a sentirme clara y creo que he encontrado el camino. Ese efecto han tenido en mi las lluvias en los bosques que me han depurado. Ha sido un mes de naturaleza, de intensidad en el trabajo y de hablar con todos y con nadie. También ha sido la vuelta al baile, al son. Sentirte y escucharte, tan difícil a veces y tan enriquecedor siempre. Me veo capaz de llegar al invierno, ese difícil invierno lleno de recuerdos dificiles y de frío. Tendremos que enchufar la calefacción al máximo porque este sin ella sera difícil, pero haremos fuego si hace falta, compraremos jerseis de lana virgen y lloraremos ( que siempre limpia ). No me la quito de la cabeza, la vida sin ella es muy difícil, tan vacía. Pero este invierno pasará y llegará la primavera y el verano y otro otoño. Y ese otoño traerá más frutos y hará menos difícil el siguiente invierno. Así pasaremos, como todo lo que hemos ido pasando, con tiempo y amor.