martes, 18 de noviembre de 2008

tapas y gran hermano

Ahora vuelvo a casa, del concurso de tapas. Un lujo tener la posibilidad de asistir a ver y probar como 60 bares en Huesca compiten por tener la mejor tapa. Unos con más esmero que otros. Siempre un placer para el paladar, y una posibilidad de probar cosas distintas a la típica gamba en gabardina con el aceitazo incluido. He probado huevos fritos en cama de patatas fritas, tal vez mi debilidad, como la de tanta gente. Hoy era el tercer día de tapas para mi. Me encanta comer lo que me gusta. Encontrar una buena conversación. Hoy era un día difícil para quien nos acompañaba y el pasar el trago acompañada y con amor, siempre ayuda. Y luego llegar a casa con la tripa llena de buena comida, como ayer. Pero hoy era distinto, la magia de ayer nos la hizo no tener compañía. Que tampoco viene mal dejar a un lado tanto romanticismo y rebozarlo en algo de realidad. Una vez en casa, cada uno con lo que nos gusta, para no cansarnos el uno del otro. Y a mi me esperaba Gran Hermano. El gran reality con la Milà de protagonista y hoy la duda, ¿se irá Iván por fin a la calle?. Pues no ha sido él. Una pena la verdad, pero este es el contexto que nos rodea. Aunque me encanta Gran Hermano, prefiero irme de tapas.

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