
Estoy recién duchada, perfumada, arreglada y preparada. Los sábados por la mañana es un placer salir a pasear, no siempre puedo disfrutar de ellos. Ayer fue un día contradictorio. Otra bofetada de realidad me hizo poner los pies en la tierra de nuevo. Pero a este huracán le siguió la calma. Una alegría tras otra se fueron produciendo como la resaca de una ola, que tras remojarte te empuja hacia dentro sin que puedas hacer nada. Eso fue, de la tristeza la vida me arrastro forzosamente a la sonrisa, a la satisfacción. Me gusta la capacidad que he aprendido de sobreponerme de encontrar en pequeñas cosas el consuelo o la felicidad. Una felicidad momentánea que te hace más fácil el camino, como el paseo que me espera ahora mismo, una razón más para tirar hacia delante para ver las cosas desde otro prisma, para disfrutar y compartir el momento con quien hoy he elegido, con quien quiero dar este paseo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario